LA SERENIDAD

Suplicando al honor mi querido señor
he buscando la insondable dignidad,
adaptándome en caminar el amargor
no reposo el gozo tu forma de actuar.

Decidí el clamar tu extraño proceder
del respeto en solemne ecuanimidad
desaparecer con mi dolencia y honor
en la distancia la arcaica mezquindad.

El tiempo no se detiene aclara tu poner
el mérito debe ganar íntegro en su lugar,
no es pues saber o santificar el menester
humillarme a tu loca indignidad sin saber.

No encuentro posible que me hará perder
o ganar en mi vida, precinto mi serenidad
el tiempo viejo andarín deberá establecer
en qué lugar podrá establecer la frialdad.

Sin embargo aunque me inventes sulfurar
no lograrás mi lastimar y hacerme brincar,
es mejor olvidar, perdonar en la esperanza
que el tiempo en misericordia te contestará.

Poema escrito por Carlos Enrique

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