UN RETO DE MUSAS

De quien es el pecado original,
de la flor que nació o del que la corto.
La provocación de la hermosura
de su erotismo y aroma salvaje.

No nace oculta o escondida,
se muestra radiante en su candor,
bajo la lluvia y del ardiente sol.
se ofrece en todo su esplendor.

Acaso se culpa al sediento
o a la corriente que sacio su sed.
Si tu piel desnudas sin pudor,
a las orillas de un remanso cristalino.

jugando entre sus quietas aguas,
como ninfa dislocada, ebria de emoción,
provocativa, llena de encantos y seducción.
Eres algo tentador, digno de mirar.

Con tu pelo suelto, juegas en tu desvarió,
flotando sobre sus aguas, del sereno rio,
cautiva idolatra, de tu cuerpo y pasión.
Dejando libre a la corriente, hacia el mar.

Te sientes bella y de curvas seductora,
tu lo provocas en tu desenfreno,
lo pregonas al caminar por la plaza,
tus caderas voluptuosas, una tentación.

LLamaste la atención, del poeta rimador,
sutilmente lo provocaste con tu lujuria,
te insinuaste mas halla de lo debido,
el no es el culpable, cual es tu reclamación.

Tu naciste serpiente y roja manzana,
tu eres el prototipo de la misma tentación.
Quien sedujo a quien, Adán o Eva
en el mismo paraíso, no culpes a Adán.

En ti se despertó la lujuria sin control,
seducción, pasión desenfrenada,
braza ardiente llena de ardor que quema.
Todo en ti es sexualidad, menos…Amor.

Te regocijas en condenar, si en realidad,
el caminante no fue el que deshojo la flor.
de cera virgen, ya no había nada en tu piel,
el sol;o sacio su sed, del agua de tu fuente.

Mejor detente a meditar y dime algo.
del que se exibe y se deja mirar,
o del que a tu llamado mudo.
Bebió del veneno, de tu lujuria infernal.

Poema escrito por Marcos A

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