La corrida y la muerte

A las nueve de la noche
Eran las nueve en punto de la noche
Un mozo trajo el transparente preservativo
a las nueve de la noche
Una pastilla anticonceptiva ya prevenida
a las nueve de la noche
Lo demás era gozo y solo gozo
a las nueve de la noche.

El viento se llevo nuestras ropas
a las nueve de la noche
Y la carne sembró confeti y espuma
a las nueve de la nohche
Ya luchan la zanahoria y el conejo
a las nueve de la noche
Un muslo con un asta atravesada
a las nueve de la noche
Comenzaron los gritos de emoción
a las nueve de la noche
Las bolas de arsénico y humo
a las nueve de la noche
En la mesa cámaras de silencio
a las nueve de la noche
¡Y el semental solo corazón arriba!
a las nueve de la noche
Con el sudor de nieve fue llegando
a las nueve de la noche
cuando el cuerpo se cubrió de espuma
a las nueve de la noche
la vida puso sus huevos en la herida
a las nueve de la noche
A las nueve de la noche
A las nueve en punto de la noche.

Un cuerpo destrozado es la cama
a las nueve de la noche
Flautas y pitos suenan en su oido
a las nueve de la noche
El semental ya rugía por su frente
a las nueve de la noche
ya se acercaba el orgasmo
a las nueve de la noche
A lo lejos ya viene la cigüeña
a las nueve de la noche
Trompa de lirio por las verdes ingles
a las nueve de la noche
Las heridas quemaban como soles
a las nueve de la noche
El brío rompía los condones
a las nueve de la noche
A las nueve de la noche
¡Ay, que terribles nueve de la noche!
¡Eran las nueve en todos los relojes!
¡Eran las nueve en sombra de la noche!

Poema escrito por Daniel Castilla

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