UNA COMO CUALQUIERA

La rosa nació, como cualquier otra,
En el medio de un campo,
Lleno de las mismas.

Pero aquella era especial,
Tenía un color radiante,
Al sol brillaba, magistral,
Era joven y le espera un gran futuro.

Las abejas se le posaban,
De a tres o de a mas,
Y su belleza cegaba a la gente,
Si la veían, no la podían olvidar.

Sin embargo, el tiempo no paro,
Y aquella, envejeció,
Su color era cada vez más gris.

Las abejas la pasaban de largo,
Y en verano, el sol a mató,
Y marchita en el suelo,
Con el viento desapareció.

poema escrito por Nicolás B

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