PORQUÉ MI QUERIDO CORAZÓN

Meditar me gusta sin dejar el amor
nos amamos en firme, lento y seguro,
sin condiciones, las imaginaciones,
mueres por mí, acércate así,
delicado y suavecito en silencio,
¡sí! me gusta el gusto y el hito,
tus pies descalzos.

Tu figura y el aliento inequívoco
mi expresión en vocablo, que la soledad mata,
el cálido abrazo que agita mi alma en la angustia,
aunque lejos estés todas las noches,
el embeleso, la vida te doy en un beso
y en mi corazón te guardo.

Desnuda el sentimiento paulatino
y descubre mi espíritu, el atino que lento palpita,
que eres mi existencia única,
desviste mi alma y mi cuerpo varonil,
en noche de gala, que mi destino eres.

Respirar me duele sabiéndote tan lejos
y extrañarte tan cerca, mis sentimientos ilusos,
cuando no escribes, me duelen los caminos venosos,
cuando no me acaricias y tus roces lejanos
rompo en llanto que me lastimas
sin tus versos hermosos.

El tiempo pasa de prisa y la ligereza del prisma
que filtra en colores la luz sin ti,
que dejo el desconsuelo, mi vida pasa tan remota
en cada momento y en cada rincón,
alojándote tan adentro de mi herido corazón.

Poema escrito por carlos Enrique

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