MI ALMA AL ROJO VIVO EN TUS MANOS

Mi alma errante perdida en el limbo
anduvo por un mundo de incertidumbre,
sin timón mi velero, en el mar de sombra,
donde sin rumbo navegue los 7 mares.

Nada fue capaz de hacer anclar a mi navío,
mis velas rotas ya no me ayudaban en nada,
seguía a flote sobre las olas de estos mares
embravecidos, de puro milagro desconocido.

Al fin recale en una tibia tarde en tus playas,
triste solo y compungido, sin saber que hacer,
así me encontraste, sobre la arena tirado,
sin saber si aun estaba vivo en mi orfandad.

Te arrodillaste frente ami, pusiste tu mano
sobre mi pecho afligido, limpiaste mi frente,
diciendo una oración como plegaria a mi oído,
yo te escuche y al moverme, te dije: estoy vivo.

Tu te asustaste, ya que me creías muerto,
yo te dije, solo descansaba, lo lamento,
si te asuste o si regrese de un mundo incierto,
ahora tienes mi alma en tus manos, así lo siento.

Tu plegaria la escuche, le volviste el alma a mi cuerpo,
ahora sin saberlo, entre tus manos, sin saber que hacer,
te pertenece, de ella eres su guardiana celosa,
de quien es la culpa, del mar o solo tuya.

A decir verdad, nadie debería de sentirse culpable,
así es la vida, que juega con el naufrago a su capricho,
dejándolo solo en las playas de su destino incierto,
así de caprichosa es la vida que nos toca vivir.

Poema escrito por Marcos A

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